martes, 24 de julio de 2012

Juanes no es Cristiano Catolico ni protestante, pero lleva dos rosarios en su cuello!

 

Juanes reveló detalles ocultos sobre el alto que hizo en el camino

Por: | 6:39 p.m. | 18 de Julio del 2012

Tomado de http://www.eltiempo.com/elenco/juanes-revelo-detalles-ocultos-sobre-el-alto-que-hizo-en-el-camino_12044703-4

 

En una conversación personal, el cantante colombiano contó, además, cómo vive su momento actual.

Hace un año, Juanes decidió hacer un alto en el camino. Vía twitter el cantante anunció que se tomaría un tiempo y que terminaba su matrimonio laboral con el mánager Fernán Martínez. Cada uno tomó un rumbo diferente, y aunque en su reaparición el artista explicó a sus admiradores algunas razones que lo llevaron a tomar la decisión, en Miami, en medio de un ensayo del 'MTV Unplugged' que está promocionando y que marca su regresó, el paisa nos reveló detalles íntimos de eso que ocurrió y de lo que tanto se ha especulado. (Ver galería de fotos completa del encuentro de Juanes y elenco en Miami)

Era algo que venía floreciendo hace tiempo, y en una semana libre, después de la gira por Estados Unidos, un día me levanté, me bañé y me miré en el espejo y dije: '¡No más! ¡Esto no puedo seguir más, necesito este momento!'. Desafortunadamente fue así, abrupto, pero así tenía que ser y así fue". Sentados sobre el sofá negro, en un mediodía caliente de este verano, Juanes se confesó con elenco y nos contó detalles ocultos sobre el alto que hizo en el camino y sobre su momento actual.

¿Fue acumulando cosas y luego estalló?
No. Fue creer que podía, pero en el momento en que veo afectada mi creatividad, todo pierde sentido. Lo importante es la música, y eso no es un producto. Aunque uno hace un disco y la gente lo compra, para mí las canciones son sagradas, íntimas y personales, son algo muy especial. Cuando eso no está conectado y no está funcionando, es muy duro. Y no hablo del éxito comercial, sino me refiero a que a veces yo interpretaba una canción y no me sentía bien cantándola. ¡Eso no está bien!

Pero, ¿qué pasó? El fracaso fue con 'Parce', el disco hecho en uno de los estudios más importantes de Londres con Stephen Lipson, productor reconocido por trabajos con intérpretes de la talla de Paul McCartney.
¡Para mí fue un purgante! Amo el disco profundamente, pero no... son cosas que pasan y eso es lo más normal. Todo depende de cómo te sentís interiormente. Todo es de adentro para afuera y no al contrario; si interiormente estás podrido, ¿qué puedes hacer? Nada. Siento que no di lo que tenía que dar y eso me da mucha rabia y frustración conmigo mismo por haberme permitido eso... pero bueno... al mismo tiempo me enseñó y hoy está todo bien y ¡afortunadamente estoy aquí! Feliz, tranquilo, fuerte, con un álbum que me hace sentir orgulloso, agradecido y a la expectativa.

¿Se deprimió al leer los titulares que calificaban lo ocurrido como un fracaso?
Desde que comenzó a grabarse este disco, y todo el proceso, no venía bien. No podía pasar algo distinto, y aunque todos teníamos fe y esperanza, no se dio. Ahora que lo veo con calma entiendo que es obvio. Las críticas y este tipo de comentarios siempre van a estar ahí. Es muy importante saber quién eres para que eso no termine de tumbarte. Hay que entender las cosas y aceptar la realidad.

¿Cómo es el Juanes de ahora?
Hoy me siento mucho más claro, más feliz y siento que ¡descansé!

¿De qué?
De todo.

¿Qué es todo?
¡Todo es todo! No sé cómo describirlo, pero siento que voy a llevar mi carrera por donde la quiero llevar y punto. ¡Voy a hacer lo que quiero! Siempre ha sido así pero a veces uno se va saturando y cansando y la sobreexposición y tantos elementos que tienen que ver con esto... Fue una cosa personal, mía... antes no tuve la fortaleza de levantar mi mano y decir "¡necesito parar!", sino que uno sigue y sigue. Al fin lo hice y no me arrepiento. Al contrario, gracias a Dios me pasó esto porque ahora personalmente estoy lleno de luz y en un lugar maravilloso, y eso para mí es lo máximo. ¡No hay nada más horrible que estar incómodo y aburrido!

¿Para qué sirvió ese tiempo que se tomó?
¡Sirvió mucho! Fue muy duro tomar la decisión y pasar por esa situación incómoda, sobre todo por los rumores y lo que se dijo sin ser correcto. Pero yo necesitaba eso. ¡Ya no podía más! Tenía que volver a conectarme con la música, volver a escuchar mi corazón y encontrarme con mi esencia. Y después de mucho tiempo de estar viviendo por ahí, uno se aleja. Sentía que no estaba en el lugar correcto, no me estaba sintiendo bien, y eso fue lo que aprendí. El MTV Unplugged es el resultado de todo eso y está inspirado en lo que ocurrió. Fue madurar hacia la infancia, volver a conectarme con mi guitarra acústica sin tanta arandela y dándole rienda suelta a la libertad.

¿Qué hizo en esos días?
Estuve conectado con mis niños. Esa fue una de las razones por las que pasó eso, y yo necesitaba urgentemente estar ahí. Los necesitaba demasiado y ellos a mí. Y fue un tiempo muy chévere para estar trabajando todos los días en el estudio, porque nunca paré de trabajar, para escuchar mis ideas otra vez y saber para dónde quería ir.

De jean, tenis y camiseta parecía el Juanes descomplicado de siempre, pero ese letrero de amor que llevaba en el pecho era reflejo de lo que sentía. En este lugar, lejos del ruidoso y farandulero Miami Beach, estaba acompañado solo de sus músicos, los mismos que, incondicionalmente, permanecieron a su lado durante el tiempo que se tomó y que se embarcaron con él en la odisea de reinventarse, de interpretar las mismas canciones, que incluso fueron éxito, pero en versiones diferentes. "Este fue un trabajo en equipo de mucha gente y con la dirección maravillosa de Juan Luis Guerra. En el momento tuve pánico porque precisamente sentí que tenía que empezar a renovarme pues lo que estaba pasando al final ya no estaba pasando. Fue un proceso duro pero de crecimiento y hoy en día, cuando miro hacia atrás y puedo unir los puntos, estoy absolutamente feliz y agradecido con Dios, y cuando veo y escucho el disco digo: '¡Qué locura, qué maravilla, estoy feliz!'".

Precisamente en el sofá donde hicimos la entrevista se sentó durante varios días el maestro dominicano, quien como músico consagrado se dedicó a escuchar atentamente a Juanes y su banda. Con grabadora en mano, y a medida que fluían las canciones, iba acotando los arreglos que les haría. En un cuaderno, además, Juan Luis apuntó las sugerencias que analizó en Santo Domingo. Al cabo de tres semanas regresó a este mismo lugar, con apariencia de bodega, y el proceso comenzó de nuevo. "El dos de enero de este año me fui a su casa y como en cuatro días terminamos de ultimar las cosas. Él les puso como un traje de gala a mis canciones y trajo ideas superchéveres, diferentes. Las tres canciones nuevas e inéditas que están en el álbum son temas que me permitieron salir de la zona de confort y hacer las cosas que normalmente no hacía. La verdad estoy muy feliz".

¿Qué decía en esa libreta de apuntes de Juan Luis?
Primero tuvimos que escoger solo 14 temas. Después él nos dijo cómo tocarlos. Por ejemplo dijo que se imaginaba unos vientos para una canción. Luego habló de despelucar un par de temas, es decir, de cambiarlas del todo. Con la balada que se llama Todo en mi vida eres tú me puso en un lugar donde no había estado, con más jazz y absolutamente minimalista. Es el piano, el chelo y mi voz. Yo le decía que me hacía falta la guitarra y que estaba nervioso, y hoy cuando la escucho digo: "Gracias a él pudimos hacer esa canción".

¿Cómo llegaron al acuerdo de hacer una producción?
Además de la gran amistad, cuando lo ves como músico y toma la guitarra y se pone a tocarla, es una bestia; hay feeling. ¡Qué sueño tan grande para mí y qué alegría trabajar con él! Es tremendo artista y persona. Él llegó a los ensayos con partituras y quedamos sorprendidos.

Aunque ha aclarado que no es cristiano, se rumoró que la pelea con Fernán Martínez fue porque Juan Luis Guerra supuestamente lo influenció a usted y lo hizo cambiar de religión.
¡Nooooo, para nada! Respeto profundamente las religiones. Todas. Pero yo sigo la mía, que es la música, y mi conexión con Dios es personal. Siempre he sido una persona creyente, fanático de Jesús, lo interpreto como quiero, y a pesar de que mi familia es católica, yo no sigo a la Iglesia. Sí me gusta leer la Biblia como un libro muy inteligente, pero también me doy un espacio para el libre albedrío, para sentir cosas, y eso es todo. Es extraño. A veces la gente inventa con mala intención, para hacer daño o para molestar. Yo no sé... Cuando veía todas esas historias que salieron en la prensa me quedaba en el estudio y no podía creerlo porque yo estaba tranquilo, trabajando y pasando por un proceso en el que tomé una decisión difícil, pero me sentía en paz.

A lo mejor alguien malintencionado dijo que me volví cristiano, pero tampoco tengo problema con eso. Es decir, respeto las religiones y sigo mi manera de conectarme con Dios. Mi música siempre ha tenido ese elemento espiritual, no es ahora. Seguramente cuando vieron que iba a trabajar con Juan Luis lo asociaron, pero no tiene nada que ver. Sin embargo hablamos mucho del tema porque es chévere. Todas las religiones van al mismo lugar, y son el amor y el entendimiento de lo que es Dios y cómo se manifiesta con cada uno de nosotros. Somos parte de eso y es muy agradable compartir esos temas con Juan Luis, que es un tipo educado y culto.

¿Ora todos los días?
Sí. En las noches y en las mañanas siempre oro o medito, como se le quiera decir. No necesariamente hago una oración, pero saco un momento del día para pensar y agradecerle a Dios y atraer con mi mente cosas buenas, y a veces, como cuando se me ha metido el demonio, han pasado cosas malas, entonces también he aprendido eso. Todo está en como uno se proyecte, en lo que está en la mente. Eso es lo que pasa.

¿Cómo así que se le ha metido el demonio?
Cuando se te mete el demonio es cuando tienes miedo. Si esto pasa uno se pone mal y empieza a hacer cosas que no están bien. Cuando uno tiene fe y cree en sí mismo y es positivo y sale adelante, las cosas mejoran.

Usted siempre lleva unos rosarios en el cuello...
Son dos rosarios pegados. Uno me lo dio mi mamá y otro me lo dio mi esposa con mis niños, y están siempre conmigo. Es algo simbólico.

En medio de la crisis, otro de los guías del colombiano fue Joaquín Sabina, el artista español a quien admira y que conoció en Madrid por iniciativa propia. Aprovechando que estaba de gira en la madre patria, Juanes buscó que se lo presentaran y sin pensarlo dos veces le contó por lo que estaba pasando y le pidió consejo. En un café, y al calor de unos tragos, el paisa se desahogó y después de una larga y divertida conversación quedaron en volver a verse. La siguiente cita fue en Miami, escenario del compositor español de grandes versos musicales.

Al escuchar la canción Azul Sabina, en la que comparten micrófono, sentí que usted le pedía un consejo y le decía que le diera la mano y lo ayudara....
Así fue. Joaquín, Bosé y Juan Luis tienen carreras muy largas y han pasado por todo, y como mi sueño es trascender, siempre que tengo la oportunidad de hablar con ellos les pregunto sobre el tema. La canción que hicimos con Joaquín es precisamente eso: "No digas que no porque sí, nadie quiere una estatua de sal"; fue hecha con todos esos mensajes que tuvo esa conversación. Es un tipo con tanto qué contar que uno tiene que escucharlo. ¡Es genial! Allí nunca hablamos del unplugged, pero cuando vino a hacer un concierto fui con Karen a verlo, lo invitamos oficialmente y aceptó.

¿Qué consejo le dio?
¡Que escuchara el corazón! La carrera de cualquier artista sube y baja, es lo más normal del mundo, y él me dijo que siguiera adelante siempre, en los términos y tiempos propios.

Y así lo hizo. Terminado el trabajo (que en Colombia fue múltiple disco de platino por vender 120 mil unidades el día que salió al mercado), su incondicional esposa, Karen Martínez, fue la primera en escuchar el álbum al que instrumentos como el saxofón, la trompeta, algunas cuerdas y hasta coros le cambiaron el sonido y lo convirtieron en otro completamente nuevo. "Le encantó. ¡Está feliz y mis niños también! Ellos venían aquí al ensayo cuando estábamos con Juan Luis y percibían lo que estaba pasando, pero ya terminado el CD Karen fue la primera en oírlo. Para todos fue muy refrescante".

La cartagenera y sus hijos son esa gasolina que Juanes necesita para funcionar, y aunque de nuevo él está recorriendo el mundo y enseñando personalmente este álbum, se turna con Karen para cuidar a los niños, pues ella también retomó su carrera. "Lo estamos manejando para poder ayudar a 'la Flaca', que está muy feliz de volver a actuar".

El sencillo de lanzamiento fue La señal, que en ocho países se posicionó como líder por varias semanas, incluso en las radios latinas de Estados Unidos. Un tema que por el tono de un estribillo evidencia el lado sensual del cantante. "Aunque no parezca, yo también tengo mi lado sensual, y esta canción se presta para eso. Lo pulimos poco a poco hasta que quedó ahí".


CRISTINA ESTUPIÑÁN CH., ENVIADA ESPECIAL A MIAMI



lunes, 2 de julio de 2012

El 8o. Pecado Capital - El demonio de la acedia (1 / 13) - Demonio del mediodia - La Civilización Depresiva


El 8o. Pecado Capital - El demonio de la acedia (1 / 13) - Demonio del mediodia - La Civilización Depresiva


 

El demonio de la acedia (1 / 13)
 
       

El demonio de la acedia (1 / 13)
La Acedia es una tristeza por el bien, por los bienes últimos, es tristeza por el bien de Dios. Es una incapacidad de alegrarse con Dios y en Dios. Nuestra cultura está impregnada de Acedia.
Autor: P. Horacio Bojorge | Fuente:

La civilización depresiva.

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La acedia se encuentra instalada en forma de hábitos en las sociedades y en las culturas, de modo que se puede hablar de una verdadera civilización de la acedia y de esto trata este primer capítulo de esta serie.

Estamos en una civilización de la acedia, no se diagnostica este mal de manera explícitamente religiosa y nuestro diagnóstico es religioso. Normalmente se habla de la sociedad depresiva, hace pocos años publicó el Padre Tony Anatrella, un jesuita francés, psicólogo social y psicólogo consultor de la Santa Sede, un libro que se llama "La Sociedad Depresiva" en el que nos dice que "la depresión no es solo la enfermedad más extendida en nuestra civilización, sino que es su mal característico". La nuestra es una sociedad que se caracteriza por ser depresiva, deprimida y de alguna manera deprimente.

Otro gran psicólogo muy reconocido, Viktor Frankl, decía hace muchos años que la depresión se debe a que el hombre necesita tener un sentido último, y cuando pierde ese sentido último empiezan los procesos psicológicos y neurológicos que lo sumergen en la depresión, en la tristeza.

En los siguientes capítulos veremos que la acedia es una tristeza, pero una tristeza por los bienes últimos, es tristeza por el bien de Dios, o la incapacidad de alegrarse con Dios y de alegrarse en Dios.

La sociedad depresiva ha avanzado muchísimo en procurarles a los hombres bienestar y progreso material, a llevado a los pueblos a mejorar su nivel de vida, sin embargo eran pueblos que cuando no tenían tanto bienestar sabían celebrar la vida por que se alegraban en las cosas sencillas, y aunque tuvieran menos posibilidades de bienestar tenían sin embargo más alegría. Parece que esta sociedad depresiva, en la medida en la que aumenta el disfrute de las cosas, pierde la capacidad de disfrutar y alegrarse, y produce entonces un nuevo tipo de fiesta, que ya no es la fiesta de la celebración de la vida sino que es una fiesta de evasión de la cual vuelve a la vida diaria con una sensación de aburrimiento o abrumado, después de haber huido como que se recluye de nuevo en la cárcel de las cosas y no encuentra ya la alegría de los vínculos. Es una sociedad en que se está agrediendo a los vínculos y principalmente al principal que es el vínculo con Dios.

La revelación bíblica a unido, y Nuestro Señor Jesucristo une también, el amor a Dios como el primero de todos los vínculos, con el amor al prójimo, como dos amores necesariamente unidos por que el uno es la fuente de los otros; el amor a Dios es el vínculo fontal que permite que el hombre se vincule con los demás amorosamente.

Ya los filósofos griegos, Platón, Aristóteles, explorando las filosofías de la sociedad humana, explorando en que consistiría la felicidad, determinaron que la felicidad no está en las cosas, no está en el dinero, no está en el bienestar, no está en el placer, no está en la fama, no está en la gloria ni en el aplauso de las personas, sólo un bien de su misma naturaleza personal puede hacer feliz a una persona, por lo tanto concluye Aristóteles, la felicidad del hombre puede estar solamente en la amistad con los demás hombres, y la amistad es un amor recíproco, no basta que uno ame a los demás si no es amado por los otros, esa red de relaciones vinculares que conforman la felicidad de los ciudadanos supone la existencia de la virtud, por que si los ciudadanos no son virtuosos esa amistad se corrompe por egoísmo de uno o de los dos, y esa relación -lejos de convertirse en el origen de la felicidad- es la fuente de una explotación del egoísta al generoso, o un pacto de intereses entre dos egoístas, y esto no basta para hacer la felicidad ni de las personas ni de la sociedad.

Por eso concluye Aristóteles, que para el bien de la sociedad y de los ciudadanos, los individuos deben ser virtuosos, y hace por lo tanto todo un tratado de la virtud para decirnos que es necesaria esa virtud para amar al otro sin egoísmo.

Entre las virtudes, tanto Platón como Aristóteles, dan mucha importancia a las virtudes de la templanza en el uso de los bienes y de la fortaleza ante los males, y dicen que desde niños los ciudadanos deben ser educados en estas virtudes.

Ellos, sin embargo no podían saber por que la virtud del hombre se corrompe, ellos no tenían la sabiduría revelada por Dios acerca del pecado original y de la fuente de la corrupción del amor, del amor en su relación con Dios el creador, y del amor en la relación con los demás; la revelación cristiana viene a traer esta sabiduría, y nos da el secreto y la explicación, y hasta el nombre de esta raíz de la corrupción de las virtudes, eso es lo que llamamos acedia o tristeza por el bien, el ser humano es capaz de no alegrarse en el bien principal que son sus vinculaciones, (con Dios y con las personas), y por lo tanto puede valorar más las cosas que a las personas, esto lo notamos en esta sociedad en la que, a medida que aumentan los adelantos técnicos nos topamos con personas que son cada vez menos capaces de vincularse entre si. Podemos ser muchas veces muy hábiles en el manejo de la computadora, de la Internet, de los celulares, cada vez estamos más comunicados pero cada vez tenemos menos comunión los unos con los otros, cada vez nuestros vínculos son más superficiales, y esa comunicación y relacionamiento entre las personas no nos conduce a unos vínculos tan profundos como antes de estos adelantos técnicos.

Por lo tanto esta civilización va perdiendo, junto con su vínculo con Dios, el vínculo entre las personas llegando a una especie de autismo cultural donde las personas se clausuran dentro de si mismas y tienen más dificultad de relacionarse con otras personas, los vínculos son más frágiles y menos duraderos.

Esta civilización depresiva es la civilización de la acedia, a pedido la capacidad de alegrarse en el culto divino y por eso a perdido la capacidad de celebrar en la vida con fiestas que celebran la vida, y sus fiestas son una huida del aburrimiento más que una celebración del amor y los vínculos.

Quiero echar mano de una parábola evangélica que nos puede revelar algo de las razones últimas de este mal de la civilización, se trata de la parábola del hijo pródigo. En la parábola del hijo pródigo precisamente encontramos que hay uno de los hijos que se va de la casa del padre por que no aprecia la vinculación con el padre sino que va en busca de otros bienes que no son los bienes principales, se equivoca en la evaluación relativa de los bienes, y abandona el vínculo filial-paterno a buscar su felicidad, conocemos la historia y sabemos que ese intento del hijo pródigo de encontrar la felicidad termina en un fracaso que lo hace volver a la casa del padre, en donde el padre lo está esperando para reanudar el vínculo, el hijo prodigo no se siente digno de reanudar ese vínculo pero el padre le devuelve la confianza y reanuda el vínculo con ese hijo. En realidad el hijo vuelve acuciado por la necesidad, no vuelve con la esperanza de encontrar el bien del vínculo, todavía no ha entrado en la sabiduría filial paterna, el viene a la casa del padre acuciado por una necesidad, pero en su corazón no es la principal necesidad el amor del padre.

Y allí mientras se celebra la fiesta por el hijo llega el otro hijo, el hijo mayor, que vive en la casa del padre y se enoja con la fiesta que el padre hace celebrando la recuperación del hijo que se había perdido, aquí vemos también, que el hijo que había permanecido con el padre no estaba allí por el amor al padre sino por otros motivos, porque si hubiera permanecido en su casa por amor a su padre se habría alegrado con la alegría del padre y se hubiese entristecido con su tristeza por la perdida del hermano; esta parábola nos enseña, entonces, que lo principal era conocido por el padre pero desconocido por los hijos, tanto uno -el que se va- como el otro -el que se queda en casa- no tenían como bien principal el vínculo amoroso con el padre, y por lo tanto los dos necesitaban de sanación, por que los dos ponían las cosas por delante del padre.

La queja del hijo mayor se refiere a los bienes que a dilapidado su hermano menor, "ese que ha gastado todos sus bienes con prostitutas y en placeres", no deplora otros males del hermano menor, sin embargo el padre deplora haber perdido al hijo, y se alegra de haberlo recuperado, el padre es el portador de la sabiduría de los vínculos como lo principal, que lo primero es amar a Dios sobre todas las cosas y que sin eso todas las dichas terrenas no alcanzan a ser la felicidad del hombre.

Esa sabiduría elemental se ha perdido en esta cultura de la acedia y por eso esta cultura se aparta cada vez más de Dios, algunos son como el hijo pródigo que se van, esta cultura en gran parte es el hijo pródigo, que se ha ido muy lejos del Padre, que se apartado muy lejos de la revelación del Padre a través del Hijo, se ha apartado de nuestro Señor Jesucristo, y que está en una situación de apostasía, de lejanía, en una postura de haberle dado la espalda al Padre y haberse vuelto a las criaturas lo cual es la definición del pecado, la aversión a Dios y la conversión a las criaturas.

Esta civilización es la civilización de la acedia porque no sabe alegrarse con el amor del Padre, porque no sabe alegrarse con su condición de hijo, prefiere abandonar su relación con el Padre e ir a buscar su felicidad en otras cosas, en otros caminos que no son estrictamente la vinculación. Pero quizá muchos nos hemos quedado en la casa del Padre, no nos consideramos hijos pródigos, pero nos podemos preguntar si estamos en la casa del Padre atesorando el vínculo filial paterno como lo esencial y lo principal de nuestra relación con Dios, o si albergamos algunas imperfecciones en esa vinculación; si realmente nuestra felicidad viene del amor divino, si sabemos celebrar el culto como una fiesta del gozo filial alegrándonos con los bienes del Padre, o si nos falta todavía una conversión al Padre.

En esta historia, dice el Beato Juan Pablo II, los rayos de la paternidad de Dios encuentran una primera resistencia en el dato oscuro pero real del pecado original; esa duda de Eva que la serpiente le inculca de que Dios es un Dios egoísta y que no quiere darnos los bienes, esa desconfianza de Dios de la que nos habla el mito de Prometeo encadenado que tiene que robar a los dioses celosos el don del fuego, y continua el Papa: «esta es la verdadera clave para interpretar la realidad de nuestra cultura, que el hombre tiene miedo de Dios, hay un miedo a la religión, un miedo a la revelación de Dios, el pecado original no es solo la violación a una voluntad positiva de Dios, no es sólo la desobediencia, sino la motivación que está detrás de la desobediencia, la desconfianza de Dios, la cual tiende a abolir la paternidad de Dios». Estamos en una cultura en la que incluso en los medios creyentes la imagen del Padre ha quedado nublada, se habla de Jesucristo sin relacionarlo con el Padre,

Juan Pablo II continúa diciendo «tiende a abolir la paternidad destruyendo su rayos que penetran en el mundo creado, poniendo en duda la verdad de Dios que es Amor».

El Papa Benedicto XVI escribió su primera encíclica diciendo "Dios es Amor", a esta cultura que no piensa encontrar la felicidad en el amor a Dios y a los hermanos, a esta cultura el Papa le dice Dios es Amor no tienes porque temerle, ese es el mensaje de su primera encíclica y en su tercera encíclica es "Caritas in Veritate", la caridad se realiza en la verdad, y la verdad es la verdad acerca de Dios que nos revela Nuestro Señor Jesucristo: que Dios es Padre, y que nosotros somos hermanos entre nosotros, pero tan solo podemos realizar la fraternidad si primero vivimos la filialidad, una fraternidad sin filialidad, una fraternidad sin padre es una utopía revolucionaria que sabemos históricamente que no condujo a nada y que no logró hacer más fraterna la cultura actual, donde precisamente pensadores inspirados en esa utopía dijeron que la relación entre los hombres es la dialéctica del amo o del esclavo, o yo soy tu amo o tú me dominas, y entonces se establece entre las personas una relación de miedo o de rivalidad, de oposición, de lucha y de predomino, y esto también se proyecta hacia Dios, esta cultura tema ser dominada por Dios, es una cultura que se ha apartado -incuso intelectualmente- de la importancia del amor, y a la cual el Papa (que conoce muy bien esas ideologías) le dice que Dios es Amor y que ese Amor se realiza en la Verdad revelada acerca de Dios, y aunque ahora no podemos tener a ese Dios plenamente, sin embargo ya es capaz de cambiar nuestra vida desde ahora, y por eso la segunda carta del Papa Benedicto es sobre la esperanza, es decir que a Dios ya lo tenemos, pero hay todavía mucho más que esperar de Dios en el futuro, que la ciudad de Dios, la ciudad de los hombres que aman a Dios y que es amada por Dios, no se realiza plenamente ahora en la historia sino que va a ser una Jerusalén celeste, en este momento se está como formando en la historia, y se están juntando en el cielo los que aquí han vivido la primacía del amor en sus vidas, los que han puesto delante los vínculos y no las cosas, una ciudad de la que quedan excluidos los que han puesto las cosas delante de las personas y los vínculos.

Estamos en la civilización de la acedia, y creo queridos hermanos, que en los próximos capítulos de esta serie en que hablaremos sobre el demonio de la acedia nos iluminará mucho sobre nuestra vida en este mundo y nos ayudaran a encontrarnos en el camino hacia el Padre lo cual les deseo a todos, y a mí, para encontrarnos un día en la Jerusalén celestial.

Que Dios los bendiga.

Preguntas y comentarios al autor de este artículo, P. Horacio Bojorge S.J.

Enlace para leer el libro: LA CIVILIZACIÓN DE LA ACEDIA
En mi sed me dieron vinagre. Índice analítico

1. La acedia: Pecado Capital

2. La acedia en las Sagradas Escrituras

3. Acedia y martirio

4. La civilización de la acedia

5. La acedia en la Vida Consagrada

6. Acedia y desolación según San Ignacio de Loyola

7. Pneumodinámica de la acedia

 

  






 


                 





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"Me gusta la gente que cuando saluda, - aprieta la mano con fuerza y sin duda, - me gusta la gente, que cuando te habla, - te mira a los ojos, te mira de frente, - te dice a la cara, aquello que siente, - y nada se calla, y no tiene dobleces... me gusta esa gente...."
            "A dos velas"   2004-XXI-A.D
  
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 y gracias!  Jorge E.