sábado, 21 de diciembre de 2013
El hombre es un microcosmos
domingo, 8 de diciembre de 2013
¿A qué se refieren en Nueva Era cuando hablan de “energía”?
¿A qué se refieren en Nueva Era cuando hablan de "energía"?
"Algo", inmanente al universo, con lo cual uno puede ponerse en comunicación, abriéndose a ello, presente también en uno mismo
Algunos nueveranos (adeptos de Nueva Era) recorren el Camino de Santiago para apropiarse de la energía concentrada especialmente en varios de sus lugares. Cuando, en 1995, la artista Shirley MacLaine llegó a uno de ellos, san Juan de Ortega (Burgos), estuvo mucho tiempo contemplando el entorno mientras, ensimismada, exclamaba: "todo es Energía…, todo es Dios. Yo soy Dios". Según NE (Nueva Era), estamos inmersos en un mar energético, aunque no veamos la energía cósmica como el pez no ve el océano en el que nada ni su inmensidad. ¿Pero, qué se entiende por energía" en NE?
1. La energía física
¿De qué se compone el universo con sus más de cien mil millones de galaxias, cada una de ellas con unos doscientos mil millones de estrellas, de promedio? ¿De qué se componen todas las cosas y seres existentes: estrellas, cometas, planetas, rocas, mares vegetales, animales, el hombre?
Seguramente el lector estará pensando: "en primer lugar, de materia". Más aún, según los materialistas "en el universo hay materia y solamente materia". Nueva Era, al revés, afirma que el universo se compone de energía y solamente de energía.
La astrofísica[1] y la física cuántica o moderna han demostrado que asciende sólo al 4% la materia ordinaria, tanto la visible (estrellas, planetas, etc., y sus cosas) como la no luminosa ni visible, que, en su mayoría, se reduce a hidrógeno (el átomo más simple: un electrón que gravita alrededor de un protón) difuso entre las estrellas y entre las galaxias.
El resto es materia oscura o invisible (21%) y energía oscura (73%). Hay "campos" de energía invisible. Cuando queremos hablar por teléfono móvil, a veces exclamamos "no hay cobertura", o sea, estamos fuera del campo de las ondas telefónicas.
¿Alguien ve las ondas de radio, las televisivas, las microondas, los rayos infrarrojos, los ultravioletas, los rayos cósmicos? Aunque todos estos sean luz o radiación electromagnética, de esta sólo un 33% (1/3) es visible, es decir, las ondas ópticas de los colores (la luz natural y la artificial).
Además, "no sabemos qué es materia. Sí sabemos que no es materia" (Heisenberg, uno de los principales científicos del siglo XX), es decir, no algo "continuo, compacto, consistente y resistente" como la definió Aristóteles y nos la muestran los sentidos.
Pues toda la materia se compone de átomos, cuyo 99% es vacío, aunque no del todo vacío (presencia del bosón de Higgs, partícula demostrada en 2013 en el CERN, pero teorizada en 1964 por el británico Peter Higgs, Premio Príncipe de Asturias y Nobel 2013). El 1% restante corresponde a los electrones y sobre todo a los quarks, constitutivos de los protones).
Un átomo es una cienmillonésima parte de un centímetro. Si una naranja aumentara su tamaño hasta convertirse en la Tierra, los átomos de la naranja tendrían el tamaño de las cerezas.
2. ¿Nueva Era diviniza la energía física, un panteísmo físico?
Según la ciencia moderna, todo es energía. Si la energía electromagnética -la luz- se condensa un número muy elevado de veces, se transforma en materia, concretamente en los átomos más simples, los de hidrógeno, que son los más numerosos (75% del universo), luego en átomos de helio (dos electrones en torno a dos protones) -23%-. El 2% restante, deuterio (hidrógeno pesado) y litio. Son los surgidos tras el Big Bang antes de formarse las constelaciones y estrellas. Los 113 elementos restantes (carbono, uranio, oro, etc.) son derivados formados en las reacciones nucleares en el seno de las estrellas.
Nueva Era está influida por los avances de la ciencia moderna. Uno de los nudos de la red nueverana, que recubre ya toda la Tierra, la secta Vida Universal o Nuevo Retorno, fundada en 1974, oficialmente en 1987 en Würzburg (Alemania) con numerosos adeptos en Europa (más de un millar en España), América, etc., hace un traspaso literalísimo desde la física cuántica a lo divino en un sincretismo de impronta cristiana.
Pues afirma: "la base energética de toda la Creación: el Sol Central Primario y la corriente etérea, el éter, son el Dios impersonal, el Espíritu Santo", que consta de "dos fuerzas primarias", a saber, la "positiva y la negativa" al modo de "los dos polos de un imán, de una corriente eléctrica". A su vez "la partícula positiva" se compone de dos tercios y la negativa de un tercio de la Fuerza Primaria". Esta proporción está tomada de la física moderna, a saber, del elemento más diminuto de los conocidos hasta ahora: el quark compuesto de 1/3 (negativo) y 2/3 (positivo) de la carga de los protones. Pero Vida Universal no lo cree así, pues considera el quark como un reflejo de la constitución del Espíritu Santo (cf. El Dios personal e impersonal. ¿Quién o qué es Dios?, libro de la fundadora Gabriele Wittek; las palabras entrecomilladas en las pp. 30. 122 ss.).
Aunque, a primera vista sorprenda, NE tiene razón en la medida en que se acerca a la verdad, a la realidad. Pero no la tiene cuando niega la existencia de seres puramente espirituales. Reduce todo a energía, también a Dios, a los ángeles, a Lucifer, al alma o espíritu humano, a Cristo.
Jesucristo sería Dios solamente desde el instante en que, en el Jordán, habría descendido sobre Jesús de Nazaret no el Espíritu Santo, sino la "Energía cósmica" o "crística".
Los Testigos de Jehová escriben "espíritu santo" (minúscula inicial) porque, según sus creencias, no sería Dios, ni Persona, sino "una energía, una fuerza activa" (cf. su libro ESPÍRITU SANTO… ¡la fuerza tras el nuevo orden venidero!, pp.12-15).
No es que el universo -como el hombre- se componga de cuerpo visible y del alma invisible, como enseñan el estoicismo, Plotino, etc., sino que el universo entero y todos sus integrantes, especialmente la Tierra, son Energía y que esta es divina. Así lo físico se transforma en realidad metafísica, teologal.
Lo divino, entendido así, no es un ser personal, "alguien", ni "único", trascendente, capaz de juzgar, salvar o condenar, sino "algo", inmanente al universo, con lo cual uno puede ponerse en comunicación, abriéndose a ello, presente también en uno mismo.
3. Algunas manifestaciones de la energía nueverana: el ecologismo, los Métodos del Potencial Humano (reiki, taichí, etc.)
La ecología trata del entorno medioambiental y se preocupa de que sea adecuado para el desarrollo de la vida. Ha llegado a ser un movimiento de protesta contra los daños y alteraciones irreparables de la naturaleza (contaminación del aire y de las aguas, efecto invernadero, etc.).
NE ha dado un paso más, transformándola en ecologismo. Pues considera la Tierra como un organismo vivo, autoorganizado y, además, numinoso, divino, llamada Gaia (una de las designaciones de "Tierra" en griego), la Pachamama (indígenas americanos), la diosa Madre Tierra.
El ecologismo nueverano palpita en no pocas protestas ecológicas (los Verdes, Greenpeace). Parecen conceder menos importancia al hombre y a la mejora sensata de los medios de comunicación que a la naturaleza en su estado actual. Protestan contra la construcción de pantanos, carreteras, vías férreas, etc., por considerarla una especie de "sacrilegio" de la numinosidad de la Tierra (aunque, de cara al público, suene a oposición a la contaminación del ambiente, destrozo de la belleza del paisaje, etc.).
NE ha creado el clima propicio para la proliferación de innumerables Métodos del Potencial Humano: reiki, taichí ("ki" en japonés, "chí" en chino significan "energía"), yoga, Energía Humana y Universal, Meditación transcendental, Kryon, etc.
En ellos hay que distinguir su condición de psicotecnia y su ideología. Sus recursos psicotécnicos (ejercicios respiratorios, gimnásticos, etc.) suelen ser el anzuelo para que sus practicantes terminen por picar en su ideología de sectas de NE, generalmente con raíces budistas, hindúes y taoístas.
De todos o de casi todos puede afirmarse lo dicho por el Comité Doctrinal de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos en un documento sobre el reiki: "Carece de credibilidad científica", "es incompatible con la doctrina cristiana", y lo razona (cf. texto en InfoRIES 132 -2009- pp.1-18).
El panteísmo, vigente en el hinduismo desde el siglo VIII a. C., identifica lo divino, Átman-Brâhman, lo Uno Todo, con el prana, palabra sánscrita que significa la esencia del éter, elemento inmaterial y difuso por todo el universo y como su "alma" (= átman en sánscrito).
Por eso, en el hinduismo y en sus sectas, en el yoga y en tantos Métodos del Potencial Humano y en general en NE, los ejercicios de respiración diafragmática o profunda tienen una finalidad fisiológica (una mejor oxigenación de las células) y sobre todo, teologal, a saber, aspirar o respirar más y mejor lo divino para lograr el endiosamiento propio hasta en el plano fisiológico.
Hasta el siglo XX se creía que el éter llenaba todos los espacios vacíos moleculares e interplanetarios y que era necesario para la transmisión de las ondas electromagnéticas.
Pero la física moderna (Einstein, etc.) lo ha declarado innecesario e inexistente. ¿Por qué lo mantienen el hinduismo, el budismo, Nueva Era, etc.? Seguirá siendo una "creencia", pero incompatible con la ciencia.
4. ¿La Energía nueverana, realidad física o solamente intramental, creída?
La ciencia moderna entiende la energía (electromagnética, atómica, etc.) como algo "físico", no "metafísico", aunque no sea "material" en el sentido vulgar y de la física tradicional.
Los adeptos de NE a veces piensan así, pero no necesariamente ni todos. He visto a personas nueveranas abrazarse al tronco de algunos árboles, detenerse en determinados lugares del Camino de Santiago, realizar ritos a veces llamativos, etc., para apropiarse de su "energía cósmica".
Ya no es raro oír que alguien dice a otra persona: "voy a enviarte energía positiva" en clave evidentemente nueverana, en vez del católico: "voy a pedir a Dios por ti, por tus necesidades".
Más aún, el director del Instituto Gnóstico de Antropología de Burgos me reconocía que esta energía está concentrada también en el sagrario. Por eso visita las iglesias católicas y, aunque no cree en la divinidad de Jesucristo ni en su presencia real eucarística, mira hacia el sagrario con más intensidad que los católicos para apropiársela. Así sale enriquecido en armonía creciente consigo mismo, con los demás y con el universo al mismo tiempo que se siente capaz de irradiar paz, ilusión e influjo benéfico para los demás.
Si se les pregunta, suele comprobarse que no se trata de una energía física, sino metafísica, simplemente mental, que no se detecta por medio de los detectores Geiger-Müller o similares. Por lo mismo su existencia depende de la creencia o fe, con efectos a veces sorprendentes por la eficacia misteriosa de las fuerzas ocultas de la mente, así como de los vericuetos del subconsciente y del inconsciente, sin posible demostración científico-técnica en un extraño sincretismo o mezcolanza de religiosidad, credulidad, autosugestión, irracionalismo y física moderna.
Para adaptarse a la psicología infantil y no infantil, la pedagogía catequética ha tratado siempre de aclarar las creencias religiosas acerca de lo divino mediante similitudes y comparaciones tomadas de los fenómenos naturales. Parece lógico que ahora se intente hacerlo desde la física moderna en la medida de lo posible. Pero una cosa es eso y otra muy distinta e inadecuada pretender convertir la física en teología, en religión. Por mucho que se hubiera empeñado, ni Fidias habría sido capaz de tallar su Zeus con un pincel, ni con un cincel, aunque fuera el fidiano, Velázquez habría podido pintar Las Hilanderas.
Bibliografía complementaria: Pontificios Consejos de Cultura y Diálogo Interreligioso, "Jesucristo, portador del agua de la vida". Una reflexión cristiana sobre la "Nueva Era", Ciudad del Vaticano 2004; R. Bosca, New Age. La utopía religiosa de fin de siglo, Atlántida, Buenos Aires 1993; M. Guerra, 100 preguntas-clave sobre "New Age", Monte Carmelo, Burgos 2004; Idem, La evolución del universo, de la vida y del hombre. ¿El hombre, compuesto de cuerpo físico o material, cuerpo energético o inmaterial y alma espiritual? HomoLegens/Intereconomía, Madrid 2009; Idem, Diccionario enciclopédico de las sectas, B.A.C., Madrid 20135 (palabras budismo, ecología, energía, Energía Humana y Universal, Espíritu Santo, gnosticismo, hinduismo, jehovismo, Jesucristo, MacLaine, mana, Meditación transcendental, Nueva Era, panteísmo, Potencial Humano, prana, reiki, taichí, Vida Universal, yoga).
domingo, 10 de noviembre de 2013
Proyecto intenta descifrar el misterio del universo

La energía oscura es como un mar sobre el cual navegan veleros hechos de materia oscura.
Solo conocemos el 4 por ciento del cosmos. El resto es energía y materia oscura.
Durante la última década, la noción de un nuevo universo –misterioso, violento y, sobre todo, oscuro– ha irrumpido en nuestra conciencia colectiva con el poder arrollador de una Marcha de las Valkirias. En efecto, los cosmólogos nos han dejado el cerebro adolorido con sus conjeturas acerca del extravagante comportamiento y composición del universo, que hasta no hace mucho desechábamos como producto de su febril imaginación. Y bien, he aquí que esas conjeturas han demostrado ser ciertas. Entonces, le pido al lector un ejercicio mental:
Abarque por un momento con su pensamiento todo lo que usted puede ver y palpar. Desde una estrella distante hasta una mota de polvo o una bacteria bajo el microscopio. Y ahora considere que todo eso junto, todo lo que sus ojos han visto, sus manos han acariciado y sus oídos han escuchado, no constituye más que el cuatro y pico por ciento del universo.
El resto –que está lejos de ser vacío– está dominado por dos elementos opuestos. Un agua y un aceite invisibles que se odian a muerte, uno queriendo desgarrar al otro, y ese otro queriendo protegerse. Y que se han convertido en el terreno más caliente, ansiado y exótico de la astronomía moderna: la búsqueda de la Materia Oscura y la Energía Oscura.
Legiones de 'cazadores de la oscuridad' de todo el mundo se esfuerzan por entender qué son estas fuerzas enemigas. ¿Estarán compuestas de partículas? ¿Serán ondas? ¿Un campo de energía? ¿Una propiedad desconocida del vacío mismo? ¿El efecto gravitatorio de un universo paralelo? ¿Están distribuidas uniformemente por todo el cosmos? Solo sabemos que ambas ejercen una profunda influencia en el universo visible. Presencia que incluso con nuestras herramientas más sofisticadas solo podemos inferir indirectamente por el efecto que causan en la materia que sí podemos ver.
Pero eso no ha detenido a quienes persiguen a estos dos fantasmas en las tripas electrónicas de toneladas de instrumentos en todos los frentes imaginarios: en el espacio, bajo el hielo polar, en aceleradores, en cuevas, en las partículas subatómicas del cosmos lejano, en las explosiones de estrellas y hasta en los ecos de la Gran Explosión, o Big Bang, hace 13.820 millones de años.
El esfuerzo más nuevo, con el magnífico nombre de Dark Energy Survey (Rastreo de Energía Oscura), inició operaciones oficialmente el 31 de agosto en Cerro Tololo, en Chile.
Es importante entender el oscuro corazón del cosmos porque el futuro de nuestro cuatro por ciento de propiedad raíz universal visible y palpable depende del desenlace de esta lucha entre titanes.
Materia oscura vs. energía oscura
La cosa es como sigue: la materia oscura –que en realidad es transparente, no negra– es una especie de pegante que une a las galaxias y todo lo que hay dentro de ellas. Lo hace por medio de la gravedad. Es como un imán que no deja que los grupos de galaxias cercanos salgan volando por ahí como rodachinas locas. No sabemos de qué está hecha, aunque hay especialmente dos partículas candidatas bautizadas como héroes de tiras cómicas: axión y neutralino.
Le debemos nuestra existencia a la materia oscura porque, al mantenernos unidos dentro de nuestros sistemas solares, actúa como un halo protector. Un manto amigable que ha preservado las condiciones para el surgimiento de la vida. De no ser por ella, su contrincante, la temible energía oscura, nos desgarraría como un trapo viejo, desmembrando los brazos de las galaxias y jugando a los bolos con los sistemas solares.
Y es que, hasta donde los expertos pueden entender, esta energía oscura es todo lo contrario de la gravedad. Es como un huracán constante allá afuera. Es un espacio 'salvaje', mientras que el nuestro, dentro de la mantita protectora de la materia oscura, es un espacio 'mansito'. Piense en una torta con pasas dentro del horno: la masa que crece con la levadura y el calor es la energía oscura. Las pasas son los grupos de galaxias, protegidos por la materia oscura. Pero esta levadura está expandiéndose cada vez más rápidamente, y la característica de esta formidable presión repulsiva es que cuanto más fuerte se pone, más rápido va: una cosa retroalimenta a la otra.
Eventualmente, predicen los cosmólogos, la expansión lo habrá repelido todo hasta el punto de que los telescopios de nuestros descendientes, por poderosos que sean, no podrán vislumbrar nada más allá de sus galaxias vecinas –las cuales sobrevivirán porque están agrupadas en torno al 'pegante' de la materia oscura–. Esta pelea de poderes entre los 'señores de la oscuridad' le confiere al universo una 'textura' que hemos ido comprendiendo poco a poco y que ha sido comparada con una esponja, un tejido mamario o una red neuronal, según a quien uno le pregunte. Los filamentos de esta red cósmica son donde se agrupa la materia oscura. Podrían concebirse como el andamiaje de esta sustancia, al cual se adosan los cúmulos de galaxias y toda la luz que vemos en el universo. Los huecos de la esponja son las regiones dominadas por la energía oscura. Esta es la arquitectura del universo.
Pero la más misteriosa del trío de oscuridades universales es la energía oscura (la tercera son los agujeros negros). Para finales de la década de los 90 a nadie se le había ocurrido formular la hipótesis de la existencia de este extraño fenómeno. Por esos días, el profesor Robert Kirshner, de Harvard, y su estudiante Adam Riess observaban las estrellas supernovas Tipo Ia. Lo curioso es que Kirshner estaba intentado medir la desaceleración del universo, porque en los años 90 todo el mundo pensaba que debía haber suficiente materia y gravedad para que la expansión se frenara gradualmente. Otros grupos lo hicieron también, y sus comunicados decían "se está desacelerando". Así que él tomó a sus viejas amigas las supernovas –es quizás el mayor experto en estas legendarias estrellas explosivas– y se dio a la tarea de medir esta desaceleración.
"Para nuestra sorpresa, los datos mostraron todo lo contrario. Nos decían que la supernova más lejana brillaba menos de lo esperado, y esto era consistente con un universo en expansión, pues significaba que la estrella se estaba alejando de nosotros. Cuando Adam me lo dijo, yo no le presté mucha atención. Asumí que había olvidado dividir la raíz cuadrada de pi o algo así, y que hallaría su error. Pero el error no se fue, así que tuvimos que tomar nuestros datos, cerrar los ojos y hacer el anuncio de que la expansión del universo estaba acelerándose en forma desbocada y que eso tenía que deberse a alguna fuerza desconocida. Fue una experiencia aterradora. ¿Y si estuviéramos equivocados?", me dice Kirshner en su acogedor rincón del Centro Smithsoniano de Astrofísica.
Pero no lo estaban. En el 2011, el Premio Nobel de Física les fue concedido a los pioneros de ese descubrimiento, específicamente al exestudiante de Kirshner Adam Riess, ahora en el Space Telescope Science Institute, de Baltimore; a Saul Perlmutter, del Lawrence Berkeley National Laboratory, y a Brian P. Schmidt, de la Universidad Nacional de Australia. Los tres expertos contribuyeron con su trabajo al llamado Supernova Cosmology Project.
Para Riess, la clave del misterio sobre la energía oscura podría estar en la gravedad. "Nunca la habíamos estudiado a través de todo el universo. Bien podría ser que no exista ninguna energía oscura, sino que sea un mal entendimiento sobre cómo es la gravedad", dice.
Tenemos entonces que hacernos a la idea de que la ciencia nos está mostrando que vivimos en un universo dinámico y complejo. Un universo que necesita ser explorado ahora que tenemos las herramientas perfectas, y ahora que las galaxias están aun lo suficientemente cercanas a nosotros para poderlas ver. En un futuro, la potente energía oscura nos habrá separado unos de otros. En ese sentido, nunca antes había sido tan urgente buscar planetas gemelos, mundos con vida o soles capaces de generarla antes de que se pierdan para siempre en la oscuridad del cosmos.
Cazadores de lo desconocido
Proyectos en curso para explorar la energía y la materia oscuras
Dark Energy Survey. A través de su Dark Energy Camera, de 570 megapixeles, montada en el telescopio Blanco de Cerro Tololo, en Chile, esta misión de cinco años comenzó a tomar imágenes de 300 millones de galaxias y 100.000 cúmulos de galaxias a 8.000 años luz de la Tierra. Objetivo: comparar estas grandes estructuras entre sí, para ver qué tanto se mueven con el tiempo a causa de la fuerza expansiva de la energía oscura.
Planck, 2009. De la Agencia Espacial Europea. Misión: entender cómo evolucionó el universo y qué le depara el futuro. Método: analizar los restos de la radiación que permeó el universo justo después de la Gran Explosión.
Telescopio espacial Euclid, 2020. De la Agencia Espacial Europea y la Nasa. Misión: hacer mediciones para la investigación de la energía y la materia oscuras. Método: mapear la distribución en 3D de 2.000 millones de galaxias.
Alpha Magnetic Spectrometer. Detector de partículas colocado en la Estación Espacial Internacional. Misión: detectar materia oscura y antimateria.
El Sloan Digital Sky Survey. Colaboración de instituciones para mapear la Vía Láctea, buscar planetas extrasolares y resolver el misterio de la energía oscura.
http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/ciencia/la-busqueda-del-universo_13173959-4
ÁNGELA POSADA-SWAFFORD
Periodista especializada en ciencia y autora de libros, artículos y documentales sobre ciencia, exploración y aventura.
Especial para EL TIEMPO
Miami.
martes, 29 de octubre de 2013
El cientifismo es el gnosticismo de nuestros días
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