¿En qué creemos los católicos?
Se acerca la Semana Santa y conviene tener ideas claras sobre nuestra fe. Ante un 'menú' tan variado, sobre formas de cristianismo, como el que nos brindan recientemente; ante tan fácil cambio de una a otra, como si se tratara de mudar de casa o de ciudad; ante las consecuencias tan graves para nuestra salvación, de decidirnos por esta o por aquella forma religiosa, quisiera aclarar en qué creemos los católicos desde hace 20 siglos. No es hora de ensayar un credo amañado y adobado por un chef de creencias y sectas, quien, entre charla y charla, trata de cambiarnos la fe católica por algún sustituto de última hora. Suelo preguntar a las parejas que me piden presenciar su matrimonio católico en qué creen como católicos. Y me suelen dar esta respuesta rápida y poco acertada: "En Dios y en María Santísima". Y yo les suelo aclarar: "En Dios creen todos los que profesan una fe monoteísta: judíos, musulmanes, ortodoxos, luteranos, anglicanos, entre otros". Y la fe en María Santísima, si seguimos los evangelios y las cartas de los apóstoles, no es necesaria para la salvación. Enseña Rahner, el gran teólogo jesuita del siglo pasado: "La Iglesia Católica no conoce la vida de María, sino lo que ha de decirse acerca de ella al confesar la fe en Jesucristo y alabar la gracia de Dios". Sólo indirectamente, en cuanto relacionada con Jesucristo, está presente María en el credo católico. En cuanto que, casada legítimamente con José, es la madre de Jesús, 'el hijo del hombre', y en cuanto creyente en Jesucristo, con la asistencia del Espíritu Santo, es la Madre 'del Hijo de Dios'. Con esta aclaración, vengamos a lo esencial de nuestra fe católica. Lo encontramos en la primera carta de san Pablo a los Corintios. Dice así: "Os hago saber, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido, en el cual permanecéis firmes, por el cual también sois salvados, si lo guardáis como os lo prediqué; si no, ¡habríais creído en vano! Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez, recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Pedro y a los Doce (apóstoles), a Santiago y a otros. Pues bien, tanto ellos como yo, esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído". 1 Cor. 15,4. Obsérvese bien: Pablo transmitió lo que, a su vez, recibió de los apóstoles; que tal enseñanza se apoya en las Sagradas Escrituras y que es necesaria para la salvación. Esta es la fe "una, santa, católica y apostólica", que enseñaron Pablo y los demás apóstoles a todo el mundo, judíos y paganos. Se suele añadir el calificativo de 'romana' a esta fe, dando a entender con ello que creemos en la fe de san Pedro, primer Papa, quien selló su fe en Jesucristo con su propia sangre, lo mismo que san Pablo. Creemos, pues, en lo mismo que creyeron los apóstoles, hace veinte siglos. Conviene prestar atención a lo que añade Pablo a los colosenses: "Vivid según Cristo Jesús, el Señor, tal como lo habéis recibido; arraigados y edificados en Él; apoyados en la fe, tal como se os enseñó, rebosando en agradecimiento. Mirad que nadie os esclavice y engañe mediante la vana falacia de una filosofía fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo". Col 2,7. La comunidad de los creyentes en Jesucristo, tal como lo predicaron los apóstoles, se llama Iglesia, de la cual se dice que es una, vale decir, indivisa; santa, por la santidad de su Cabeza, Jesucristo; católica, es decir, universal, y apostólica, fundada en la fe de los apóstoles. Creemos en el Jesucristo que ellos conocieron y predicaron, una vez exaltado a la gloria de Dios Padre. cenalbe@javeriana.edu.co
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 3 de abril de 2011
- Autor
- Alfonso Llano Escobar, S. J.
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