lunes, 3 de septiembre de 2012

Matrimonios estables

Matrimonios estables

Por:  | | 7:51 p.m. | 01 de Septiembre del 2012

Alfonso Llano Escobar, S. J.

Les voy a dar la fórmula infalible: trabajar juntos desde el día de la boda por crecer en el verdadero amor.


¿Qué hacer para que duren los matrimonios?

Ya vimos dos causas de fracaso matrimonial: la inmadurez y el adulterio. Hoy vamos a preguntarnos: ¿qué hacer para que no fracasen?

Les voy a dar la fórmula infalible: trabajar juntos desde el día de la boda por crecer en el verdadero amor. Y, ¿cómo crecer en el verdadero amor?

Les indico las siguientes características del verdadero amor, según san Pablo, que deben proponerse como pautas, de las cuales debieran hacer cada semana o, al menos, cada mes una revisión:

1. El verdadero amor es bondadoso, vale decir, inclinado a la bondad, a la amabilidad: sonreír, ser cortés, no cuesta nada. Hace las veces del florero en la sala: adorna el amor. La bondad embellece a la persona, la hace agradable.

2. El verdadero amor no es envidioso. La envidia es señal de inmadurez. Quien ama de veras no le da cabida a la envidia en su corazón. La envidia es un pesar del bien ajeno: sentirse mal porque no tengo las cualidades del otro; así piensa el envidioso porque no ha entendido que en el matrimonio todo lo que posee cada uno es común. Si tuviera verdadero amor se alegraría con el bien del cónyuge: todo queda en casa.

3. La paciencia, nacida del verdadero amor, tolera las molestias y defectos, propios y ajenos. No hace problema de pequeñeces, de tonterías. Pasar por alto estas deficiencias es señal de fortaleza y de calidad de espíritu.

4. El verdadero amor no es jactancioso. Jactarse, en lenguaje coloquial, es dárselas, creerse más que el otro. ¡Qué mal gusto! Dárselas implica crear diferencias, distancias, huecos en la vía del amor, que se convertirán en troneras y en obstáculos que impiden avanzar.

5. El verdadero amor no es orgulloso, porque el orgullo es arrogancia, significa exceso de la propia estimación, lo cual no cuadra con el matrimonio: lo desajusta, lo hace antipático, repugnante. Más valen la sencillez, la igualdad, la mutua estimación.

6. El amor verdadero no busca su propio interés. Este defecto nace del egoísmo. El egoísta busca para sí la mejor parte en todo: en la comida, en el vestido, en asiento, en dinero. Es ventajoso, sin atender al gusto y bienestar del otro.

7. El verdadero amor no se irrita, o, al menos, refrena la irritación, no la desahoga. La irritación o, peor aún, la rabia, daña el equilibrio de la relación de pareja y se presta a groserías.

8. El verdadero amor es decoroso, vale decir, es decente, no es grosero. Cuando empiezan las expresiones vulgares, algo anda mal. ¡Mucho ojo!

Una palabra vulgar y ofensiva, dicha con rabia, puede causar en el otro una herida honda e imborrable. Por favor: ¡guarden el estilo en la conversación! Apliquen el bello dicho: "¡No herirse ni con el pétalo de una flor!".

9. El verdadero amor sabe perdonar: es quizás la cualidad más difícil y necesaria del amor: quien perdona de veras ha llegado a la perfección del amor. El que no perdona sufre más que la otra parte.

10. El verdadero amor no lleva cuentas del mal. No decir: "Es la segunda vez que me niegas el saludo o, es la tercera que rehúsas hacer el amor". No y no. No llevar cuentas de las faltas, porque es de nunca acabar, fuera de ser señal de que el perdón no fue sincero. En el matrimonio debe prevalecer aquello de: "borrón y cuenta nueva". Todos los días hay que estrenar amor.

11. El verdadero amor es sincero, nunca recurre a la mentira. El mentiroso crea la inseguridad en la relación; ya no es fácil fiarse el uno del otro. Muy grave síntoma: por aquí se resquebraja el amor, como las losas del TransMilenio: necesitan urgente reparación.

12. Y viene la cualidad principal: el verdadero amor es fiel: no anda mirando al predio del vecino, porque acaba por pasarse a él. Deben hacer el propósito de Job: "Hice pacto con mis ojos de no pensar en mujer".

Alfonso Llano Escobar, S. J. 
cenalbe@javeriana.edu.co

Tomado de  http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/alfonsollanoescobar/matrimonios-estables-alfonso-llano-escobar-s-j-columnista-el-tiempo_12186071-4

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